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Arte y naturaleza; Antonio Ojea


   A los que apreciamos la ilustración de la naturaleza que nos rodea, no nos es extraño el nombre de Antonio Ojea Gallegos. Sus trabajos hablan por sí mismos; el realismo de sus acuarelas, su habilidad para retener en un lienzo el momento en todo su esplendor y naturalidad, el dominio de la luz y las sombras.


   Sus trabajos son una auténtica maravilla que no deja nunca de sorprender. A menudo van más allá, buscando ser desde didácticos bocetos a la hora de enseñarnos una realidad que no nos es ajena, pasando por ecosistemas completos con infinidad de detalles, hasta incluso dibujos específicos para los más pequeños. Pero mejor que contároslo, juzgaz por vosotros mismos; todas las imágenes aquí mostradas las hemos tomado de su blog "Naturaleza en lápiz y pincel", el cual recomendamos encarecidamente. Además allí, con suerte, podrás aún comprar alguna de sus obras.





  



















Guía práctica para el consumidor

Prólogo navideño para ovejas descarriadas


   Por mucho que a algunos nos cueste creerlo, las navidades ya están llegando. Y a esos días familiares de alegría y reflexión, que en origen tratan de recordar cómo un niño nació en la más absoluta pobreza en un simple pesebre, empiezan a encaminarse en alas del consumismo hacia grandes cenas opulentas, discusiones familiares, y numerosos regalos materiales que en su mayoría terminarán olvidados en un rincón. No es de extrañar que mucha gente (ejem ejem) termine por ver esta época del año con cierto recelo y hasta con fastidio.

   En el fondo lo que tenemos enfrente toma forma dependiendo del modo que queramos verlo, la navidad es ante todo una actitud, algo sin lo cual carece de significado, por mucho que los condicionantes externos muchas veces nos lo pongan bien difícil.


Guía práctica para reducir el desperdicio alimentario

   Y ahí queríamos llegar, a la actitud. Porque no hace mucho que llegó a mis manos por casualidad la "Guía práctica para el consumidor; cómo reducir el desperdicio alimentario" (aplausos). Una publicación del MAGRAMA ciertamente recomendable. ¿No os acordáis de cuando vais a coger un tomate del frigorífico resulta que ya se ha estropeado? ¿O ese brick de nata a medias que al cabo de unos días hubo que tirar? ¿A vosotros no os ha pasado que bajáis la bolsa de residuos de plásticos y envases a la basura, y al poco tiempo ya está llena otra vez? Caray, si hasta para comerse un simple croasán hay que quitarle dos envoltorios de plástico.

   El objetivo de dicha guía no es otro que prevenir el desperdicio de alimentos propiciando un cambio de actitudes cotidianas, reduciendo las presiones ambientales y contribuyendo a un modelo de producción y consumo más saludable y sostenible.





   Está presentado de una forma didáctica y atractiva, y te va introduciendo poco a poco en la problemática para que seamos capaces de darnos cuenta de la magnitud real del problema. ¿Os podéis imaginar que mundialmente se desperdicia 1/3 parte de los alimentos producidos? ¡Si fuésemos realmente eficientes, se podría erradicar el hambre en el mundo! Los números no mienten; hay mil millones de personas en el mundo sin acceso a una nutrición suficiente, y sin embargo se tiran al año dos mil toneladas de comida, de las cuales el 42% es generado en nuestros propios hogares... por no hablar de las consecuencias ecológicas que esta basura genera, claro.

  También nos ofrece la posibilidad de realizar un seguimiento en nuestro propio hogar, para concienciarnos y hacernos ver hasta qué punto desperdiciamos la comida cada uno en nuestro entorno, no hay que irse mucho más lejos. Y lo mejor es que nos da además un montón de buenos consejos para mejorar nuestra calidad de vida y economía diaria. 

   Lo dicho, no dejéis de echarle un ojo, que merece la pena. ¡Si hasta de regalo te dan unas cuantas recetillas para esas sobras de comida que no sabemos bien qué hacer con ellas!

   Y ya de paso os informo también de otra web interesante para los más cocinillas, la de la Fundación Dieta Mediterránea, que te ofrece un menú saludable distinto cada semana, así como recetas la mar de sanas; se nos acabaron las excusas ;)

Arte y naturaleza; John James Audubon


Frailecillo común (Fratercula arctica, vía)

   La vida de John James Audubon es una historia de película, y aún así, habría muchos que no la creerían. Ya su nacimiento ( 26 de abril de 1785, en la lejana isla de Haití) prometía una vida llena de aventuras cuando, el afamado capitán de navío francés Jean Audubon, le reconoció como hijo bastardo fruto de una aventura amorosa con una sirvienta poco antes de morir ésta. Con apenas cuatro años de edad y debido a las revueltas de esclavos de 1789, fué enviado junto con su hermana a Francia, donde creció como un hijo más con el cariño de su madrastra, dentro de una sociedad acomodada. 

   Él mismo contaba -falsamente- que a temprana edad recibió clases de pintura del famoso pintor Jacques Louis David, entre otras muchas artes como lo eran la danza, la esgrima o el violín. Lo que bien es cierto es que pasó buena parte de su tiempo explorando los bosques de la región, haciendo colecciones de nidos y huevos de aves, alimentando una afición que a la postre marcaría el resto de su vida.  A la edad de 18 años, para evitar su alistamiento militar a las filas del ejército de Napoleón, decidió viajar a Estados Unidos con pasaporte falso para hacerse cargo de una granja de su padre en Pensilvania. Aunque poco de ésta regentó; era jóven, reconocidamente hermoso, y gozaba de una vida acomodada, por lo que se dedicó a dar rienda suelta a una vida llena de placeres y comodidades. 

La hoy extinta Cotorra de Carolina (Conuropsis carolinensis). Perdóname, Carol. (Vías 1, 2 y 3)

   Pero prontamente contrajo la fiebre amarilla, que no hubiera superado sin la desinteresada ayuda de un grupo de mujeres religiosas cuáqueras que trabajaban en la hacienda. No desaprovechó el tiempo el joven John, que de ellas aprendió rápidamente el idioma inglés y se casó con su vecina Lucy Bakewell.

La Garceta tricolor de Louisiana (Egretta tricolor, vía)

   Poco tiempo duró la felicidad del matrimonio, que más allá de los dos hijos que tuvieron en común, tuvo una vida llena de dificultades, miserias y fracasos, que se prorrogaron en su intentona por llevar a cabo diferentes empresas y negocios (explotación de una mina de plomo no rentable, tiendas minoristas, molinos...). La mala suerte le llevó a la bancarrota y ésta hacia la cárcel, pero gajes del destino; el tocar fondo le hizo centrarse en la pintura de la naturaleza como forma de vida.

Espátula rosada (Platalea ajaja, vía)
   Hoy en día es conocido por ser un afamado cazador, naturalista y pintor botánico de la época, aunque sobre todo por ser el primer ornitólogo del continente americano; sus descripciones y bocetos estaban llenos de detalles y gran exactitud para aquellos tiempos, y fué él quien realizó los primeros anillamientos ornitológicos con pequeños hilillos anudados en sus patas, que le mostraron cómo algunas aves volvían año tras año al mismo nido. También gracias a él tenemos hoy en día una idea cierta de más de 500 especies de aves del continente americano, muchas de las cuales actualmente están extintas.

Retratos de John James Audubon (vía 1 y 2)

   Sus proyectos no conocían la mesura y a menudo iban más allá de lo razonable. Abandonó su hogar y su familia y decidió navegar el por entonces inhóspito río Misisipi con un arma al hombro y poco más, con la única intención de encontrar y pintar todas las aves de América del Norte.

Sin la obra de John James Audubon, hoy no tendríamos conocimiento de numerosas especies extinguidas, tales como el Urogallo grande de las praderas (Tympanachus cupido, vía), la Paloma migradora o pasajera (Ectopistes migratorius, vía), el Pato del Labrador (Camptorhynchus labradorius, vía), el Alca Gigante (Pinguinus impennis, vía), o el Zarapito esquimal (Numenius borealis, vía)

  Muchas sombras quedan también tras la figura de John James Audubon; para pintar un único ave tenía que disparar primero a varios ejemplares, usando a continuación alambres para conseguir que el cadáver tuviese una postura natural en su propio ambiente. Un tipo de pintura muy apreciado ya que contrastaba enormemente con la rigidez de las representaciones de aquella época.

Picogrueso pechirrosa (Pheucticus ludovicianus, vía)
 
   Sin embargo, su personalidad compulsiva a menudo le hacía rozar la temeridad. Llegó a decir que "había pocas aves cuando mataba menos de cien en un día". Y cuanto más rara era el ave, más se obcecaba en perseguirla sin importarle que con su cacería estuviese llevando a una especie a las puertas de la extinción.

La Grulla Trompetera (Grus americana, vía)
 
   Ya en 1826 decidió dar el salto al viejo mundo donde obtuvo un éxito sin precedentes. Le apodaron "The American Woodsman" y consiguió publicar distintas obras con láminas grabadas y pintadas a mano. Se ganó la admiración del mismísimo rey Jorge IV, y fué nombrado miembro de la Royal Society aún siendo americano. Dió clases magistrales en distintas entidades y asociaciones, donde sea dicho como curiosidad, llegó a tener como alumno al mismísimo Charles Darwin.

Halcón peregrino (Falco peregrinus, vía)
   De sus distintas expediciones a Norteamérica quedan varias publicaciones ornitológicas de gran valor histórico, además de una obra dedicada a los mamíferos norteamericanos que tuvo que ser terminada por sus hijos por problemas de salud llegada la vejez.

Arrendajo azul (Cyanocitta cristata, vía)

Lince de Canadá (Lynx canadensis, vía)

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