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Miércoles de arte y naturaleza; Chris Andrew Rose


   Chris Andrew Rose es un artista de renombre internacional dentro del denominado Wildlife Art. De forma magistral envuelve al espectador con un paisaje tan real como si éste estuviese allí mismo, y de forma invariable, asistiendo a una escena cotidiana de la vida silvestre. Su creación se basa, como él mismo dice, en la necesidad de compartir y ofrecer al mundo una pequeña parte de la fascinación y respeto que siente por el mundo natural.


   Nacido el 27 de agosto de 1959 en Kilembe (Uganda), prontamente dejaría su África natal para llegar a Inglaterra, donde por vocación estudió Biología. Durante algún tiempo intentó infructuosamente buscar trabajo como biólogo, hasta que por casualidad le ofrecieron ilustrar algunos trabajos. Algo que a la larga supuso un drástico giro en su vida, siendo hoy un afamado y consagrado artista con numerosos premios y exposiciones a sus espaldas.


   Podemos ver algunos de sus trabajos en su página oficial, donde podrás comprar reproducciones a gran resolución, o incluso algunos originales en venta si llegas a tiempo y tu economía lo permite. Las fotografías mostradas han sido recabadas vía 1 y 2.











Miércoles de arte y naturaleza; the Fuji Kindergarten



    ¿Os acordáis de vuestra guardería? ¿Guardáis en la mente alguna imagen más o menos lejana y borrosa de aquél lugar en el que empezamos a descubrir el mundo? Pues los infantes de Tachikawa (cerca de Tokio) seguro que tendrán esos momentos bien presentes, y es que si hablamos de innovación y fusión con la naturaleza en la arquitectura, el grupo Tezuka Architects se llevan la palma.


   Prueba de ello es su Fuji Kindergarten, con capacidad para quinientos niños. Un edificio con forma ovalada, que se concibe como un pequeño pueblo en el que los diferentes espacios exteriores están separados únicamente por muebles y elementos naturales. Destacan los grandes árboles (zelkovas) que atraviesan las cubiertas y estructuras, aportando naturalidad y multitud de posibilidades para que los más pequeños dejen volar su imaginación, al igual que los numerosos espacios creados y cuidados al detalle en el diseño de las estructuras más básicas.








   Posteriormente se completó el proyecto con una estructura anular alrededor de una zelkova de mayor porte, en lo que es el lugar favorito de los niños, quienes lo usan para jugar, trepar y descubrir el mundo de la naturaleza aun dentro de una gran ciudad, o simplemente como un fantástico lugar donde aprender las lecciones de sus profesores.

   Una idea genial, ¿no os parece?




   Todas las fotografías han sido tomadas vía 1 y 2, pero si te apasiona el proyecto, en internet podrás encontrar muchas más, incluídos planos y bocetos.

Plantas de cada día; la gatuña (Ononis spinosa)


   La gatuña (Ononis spinosa) debe su nombre común sin duda a las numerosas espinas solitarias que frecuentemente tiene esta leguminosa, habitante de baldíos y bordes de camino, así como prados y herbazales de toda la cuenca mediterránea. El nombre de este extenso género sin embargo deriva del griego "Onos", que viene a significar "asno", debido a la predilección que sentían y sienten por esta planta tanto para comerla como para rascarse en sus ramas cuando no encuentran nada mejor a mano. De ahí que comúnmente también se le halla llamado "asnillo" o "peine de asno" entre otros.
Forma matas de tallos a menudo zigzagueantes, y porte leñoso en su parte más basal

   Es una mata perenne de hojas trifoliadas (aunque a veces las superiores son simples), con foliolos pedicelados, elípticos, aserrados y comúnmente peludos y glandulosos, de color verde oscuro. Puede alcanzar los 80 cm, y sus tallos (a menudo zigzagueantes y cubiertos de pelos más o menos glandulosos) llegan a tener con el tiempo una base leñosa.
Sus hojas son trifoliadas con limbos aserrados, aunque en su parte terminal pueden encontrarse hojas simples

   Presenta entre mayo y septiembre unas flores rosadas o blanquecinas de hasta 2,5 cm, hermafroditas y generalmente a razón de una por cada nudo, aunque pueden presentarse en grupos de hasta tres flores. Los frutos, de entre tres y siete milímetros, tendrán forma ovalada, dando lugar a entre una y cuatro semillas reniformes y parduzcas.
Sus típicas flores son de un color que varía entre el rosado y el blanquecino

   Es una especie extraordinariamente variable, y en función de su indumento, presencia o ausencia de espinas, así como del tamaño de los foliolos y flores, pueden reconocerse al menos cuatro subespecies; la ssp. spinosa, la marítima, la australis y la antiquorum. Para más información, pulsa aquí.
Tanto los tallos como las hojas son a menudo muy tomentosas y glandulares

   Puede catalogarse de indiferente edáfica, aunque prefiere los suelos algo calizos o nitrificados, siempre bien drenados. Como leguminosa que es fija nitrógeno al suelo, además de tener un leve olor perfumado característico. Crece siempre a pleno sol y no soporta encharcamientos.
Las flores suelen estar dispuestas solitarias en cada nudo, aunque también pueden encontrarse en grupos de hasta tres

   Ha sido desde antaño reconocida como planta medicinal por la cultura popular, habiéndose utilizado tradicionalmente la parte aérea y sobre todo las raices en infusiones y tinturas debido a sus propiedades antibacterianas, antifúngicas, antiinflamatorias y analgésicas, y sobre todo como potente diurético, resultando más efectiva durante los primeros días de tratamiento. Es efectiva para inflamaciones renales, edemas, cistitis, diarreas o gota, tomándose habitualmente en infusión o decocción de la raíz seca y macerada, así como tintura alcohólica. Sin embargo su uso homeopático puede resultar peligroso en caso de insuficiencia cardiaca o renal, así como en pacientes hipertensos.

   También sus raices son utilizadas exitosamente en diferentes comunidades del sureste de la península Anatolia, en Turquía, para curar afecciones cutáneas y dermatológicas.
Las espinas de la Ononis spinosa suelen ser patentes

Plantas de cada día; el beleño (Hyoscyamus albus)


   El beleño blanco, adormidera de zorra, hierba loca o flor de la muerte (Hyoscyamus albus) es una sorpresa más que nos guarda el ancho mundo de las solanáceas. ¡El propio padre de Hamlet parece ser que murió envenenado con esta planta! Y es que la familia de los pimientos, tomates y patatas tiene parientes la mar de peligrosos, ya lo vimos no hace mucho con el estramonio, y conviene conocerlos.


   En concreto el beleño blanco es una planta que crece en baldíos y escombreras, junto a muros, caminos y en suelos nitrogenados de la región mediterránea. Cohabita con su pariente el beleño negro (H. niger), aunque a diferencia de éste el Beleño blanco tendrá hojas pecioladas algo más oscuras y con el mucrón espinuloso del lóbulo del cáliz algo más corto en la floración. Sin embargo su variabilidad foliar es bastante elevada, por lo que habrá también poblaciones en las que las hojas superiores se atenúen en peciolos cortos, pareciendo sésiles al igual que el H. niger.

   Es una hierba anual, bienal o perenne, densamente cubierta de abundantes pelillos suaves y viscosos tanto en el tallo como en las hojas, pudiendo llegar hasta los 80 cm, y ramificándose  sus tallos erectos (que a veces dan lugar a una base leñosa) en los que crecerán sus características hojas simples y alternas, ovadas y pecioladas, con incisiones en los bordes. A menudo tiene un olor penetrante, algo desagradable y fétido.

   Las inflorescencias aparecerán tanto en primavera como en verano, formando cimas helicoides que una vez maduras aparentan ser una espiga, aunque ocasionalmente también podrán encontrarse flores solitarias terminales. Las flores serán zigomorfas y hermafroditas, con corolas de color amarillo crema, frecuentemente con la garganta púrpura o morada (la corola del H. niger podrá ser sin embargo amarillenta o blanquecina, con la garganta y nervaduras también púrpuras). Los frutos tendrán forma de cápsulas (pixidios) tabicadas en dos cámaras que contienen numerosas y diminutas semillas.

   El nombre de Beleño deriva del latín Belenus, dios galo al que se consagró esta planta con la que los galos envenenaban sus flechas. Antiguamente también se la llamaba "cazadiablos", existiendo la costumbre de colgar un ramo de la planta en un lugar visible de la casa para espantar los malos espíritus. Por otra parte, el nombre del género Hyoscyamus fue establecido por Tournefort y validado posteriormente por Linneo, y proviene de los términos griegos Hyós (jabalí) y Kýamos (haba o semilla), no quedando claro el significado etimológico de tal denominación. Está compuesto el género por aproximadamente 23 especies, todas ellas tóxicas al contener alcaloides tropánicos tales como la hiosciamina, atropina y escopolamina.

   Es importante saber que, al ser toda la planta rica en dichos alcaloides tóxicos (tanto la raíz como las hojas, tallos, flores y frutos), todo tratamiento no supervisado por un experto está absolutamente desaconsejado por su gran peligrosidad, pudiendo causar la muerte en caso de sobrepasar la mínima dosis aconsejada.

   Su uso por parte del hombre ha sido sin embargo profuso históricamente, tanto para el bien como para el mal. Se ha sugerido su uso desde culturas tan remotas, que podríamos viajar hasta ver las sacerdotisas griegas de Delfos usando la plantita a partir de la cual adquirirían el don de profetizar. O incluso ver a los Druidas usarla para contener epidemias virulentas tales como la escarlatina. Parece ser que también los antiguos egipcios dejaron testimonio de su conocimiento en el Papiro farmacopeo de Ebers (año 1.500 a.C.), usándo además su aceite para el alumbrado.

El llamado Papiro de Ebers en honor al explorador alemán Georg Ebers (izquierda, vía 1), mide unos 20 metros de largo y contiene uno de los mejores tratados de medicina egipcia jamás documentados (a la derecha, vía 2)

   Y es que sin duda el beleño tiene propiedades sedantes del sistema nervioso central, por lo que antaño, antes del descubrimiento del cloroformo, se usaba esta planta para adormecer a los pacientes antes de las intervenciones quirúrgicas. También era usado para aliviar el sufrimiento de los sentenciados a muerte. Ya en la Edad Media era usada tanto por ladrones y torturadores (buscando la inconsciencia o maleabilidad inocente del individuo) como por supuestos brujos para dormir a sus víctimas o propiciar así supuestos relatos de delirio atropínico en los que los participantes protagonizaban escenas de "levitación" y aquelarres. Tomada junto con otras solanáceas igualmente tóxicas y alucinógenas como la belladona o el estramonio, hacían que las figuradas brujas pudiesen volar tras haber inspirado el humo procedente de quemar la planta, al dar ésta sensación de ingravidez.

Aquelarre de brujas en “Cuisine des sorcières” de Jacques de Gheyn (Vía)
   Parece tentador su consumo, pero lo que secuencialmente produce es sequedad en la boca, dilatación de las pupilas, rubefacción, taquicardias, agitación y alucinaciones, y en dosis elevadas el coma y paro respiratorio. También produce, tras el periodo de estimulación, procesos depresivos en distinto grado.

   Sin embargo sus propiedades medicinales van mucho más allá, habiéndose indicado para tratar diversos tipos de dolores (es un buen analgésico en uso externo, habiéndose usado su humo contra dolores de muelas), así como para reducir espasmos y temblores (también para la Enfermedad de Parkinson), y en casos de epilepsia. Es también un buen emoliente y vulnerario, diurético y antiinflamatorio entre otros, aunque su uso popular para tales casos no está justificado por la peligrosidad que entraña.

   Como curiosidad, cabe señalar que el nombre de esta planta ha dado origen a la palabra castellana "embeleñar", sinónimo de embelesar, además de tener la acepción de adormecer con beleño. El zumo hervido de la planta produce un tinte de color blanco y brillante, muy apreciado en la pintura clásica. También las hojas se han utilizado para teñir la lana de color aceitunado.


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